Un matrimonio cordobés ayuda a seminaristas con becas de estudio

“No podemos admitir que una vocación religiosa o al sacerdocio se pierda por motivos económicos si nosotros podemos remediarlo”



Desde hace 25 años, el matrimonio formado por Francisco Linares y Setefilla Martínez es voluntario en la Delegación de Misiones de Córdoba. Pero su compromiso con las misiones se concreta no sólo en nuestro país; a través de las becas de estudio, Paco y Sete ayudan a que los jóvenes que quieren ser sacerdotes en los territorios de misión, puedan completar su formación. Como dicen los dos: “No podemos admitir que una vocación religiosa o al sacerdocio se pierda por motivos económicos si nosotros podemos remediarlo”

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-¿Por qué decidisteis asumir el compromiso de becar a un seminarista en territorios de misión?
Para nosotros es un compromiso que deriva de nuestro ser “bautizados” y, desde ahí, reconocemos que somos meros administradores de los talentos o cualidades con los que Dios nos ha bendecido, pero también de los bienes materiales con los que gracias a Dios contamos.
Pensamos que no podemos admitir que una vocación religiosa o al sacerdocio se pierda por motivos económicos si nosotros podemos remediarlo. Lo que poseemos no es nuestro, y tenemos conciencia clara que debemos ponerlo al servicio de los planes de Dios.

-Habéis sido fieles a este compromiso durante 25 años ¿en algún momento os lo replanteasteis?
Desde que el delegado diocesano de Misiones, don Antonio Evans, nos llamó para colaborar en la Delegación, vivimos intensamente las tres campañas de OMP; y, aunque algunos años la situación ha estado más “ajustada”, no nos hemos planteado dejar de aportarla.

-¿A qué va destinada vuestra beca?
El destino es sostener la formación de sacerdotes, religiosos y religiosas en los territorios de misión, contribuyendo así al crecimiento del clero local y a la implantación de la Iglesia.

-¿Tenéis algún contacto con seminaristas o religiosas “nativos”?
El trabajo en la Delegación de Misiones nos ha permitido conocer a muchos sacerdotes, religiosos y religiosas de diferentes continentes, con los que hemos disfrutado y compartido la animación misionera de las parroquias que tenemos asignadas por la Delegación.

 -¿Qué importancia tiene la ayuda que podamos dar desde aquí a los jóvenes llamados a la vida sacerdotal o religiosa en territorios de misión?
Muchísima, porque esa ayuda facilita que todos aquellos que tengan vocación puedan responder a la “llamada”. Además los propios países de misión también comparten sus vocaciones con la Iglesia universal, como ya podemos comprobar aquí en Diócesis españolas.

-¿Os sentís misioneros ayudando a estos jóvenes?
Sí, pero no solo por eso. El trabajo apostólico en la Delegación de Misiones y la oración nos hace sentirnos misioneros en la retaguardia.

-¿Apoyaríais también a un hijo vuestro os dijera que quiere ser cura o monja?

Por supuesto que sí, sería otra bendición de Dios, e intentaríamos acompañarle en su camino.


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