Un obispo misionero, consagrado por Juan Pablo II, asistirá a su canonización

El obispo burgalés del Vicariato Apostólico de Puyo (Ecuador) celebró el pasado 6 de enero el 15 aniversario de su consagración episcopal, que recibió de manos del Papa Juan Pablo II. Como no podía ser de otra manera, el próximo domingo 27 de abril, monseñor Cob asistirá en Roma a la canonización del Papa.



Para monseñor Cob fue una especial bendición que un santo le impusiera las manos “para implorar que el Espíritu Santo llenara mi vida y me diera su fuerza y su luz para cumplir la nueva misión que me encomendaba el primado de Pedro”, confesaba en una carta publicada por la Delegación de Misiones de Burgos con motivo de su aniversario episcopal.

Su gratitud al que pronto será un Papa santo es inmensa. Juan Pablo II, al consagrarle obispo, le ha permitido “consagrar nuevos sacerdotes que continúen la tarea de ser otros cristos, que prolonguen el misterio eucarístico y su presencia, que lleven el mensaje misionero «Id y enseñad a todos los pueblos la Buena Nueva»”. Es relevante que en su carta, monseñor Cob se fijara en este aspecto, porque Juan Pablo II será canonizado en la misma fecha en la que en España se celebrará la Jornada de Vocaciones Nativas.

En estos 15 años, monseñor Cob ha recorrido “muchos kilómetros, por tierra, agua y aire, pisando lodo o surcando ríos, cruzando la selva por arriba y por abajo, esperando que el sol y la lluvia de los días y las noches dieran vida a la frondosa y exuberante vida amazónica donde Dios me mandó apacentar su rebaño”.


A las dificultades con las que se puede encontrar cualquier obispo, el obispo en territorio de misión suma las que hace sufrir por la falta de medios económicos, por ejemplo, cuando muchos jóvenes que quieren ser sacerdotes no encuentran ayuda para formarse. El sostenimiento de cada seminarista rebasa los 3.000 dólares anuales. Por eso, monseñor Cob no deja de agradecer la ayuda que la Obra de San Pedro Apóstol presta para este fin. En 2013, España colaboró con más de cuatro mil setecientos dólares para sostener el Seminario Santa María la Mayor, en el que estudian muchos de los futuros sacerdotes del Vicariato. También lo hacen quienes se preparan en el Seminario: “Somos jóvenes valiente y generosos que nos sentimos llamados por Cristo y queremos seguirle para ser sacerdotes misioneros”.





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