Oración y Acción

En el Año de la Vida Consagrada, cobra especial relieve la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol que apoya las vocaciones en los Territorios de Misión


Ayuda a las vocaciones en las misiones de África


Gracias a la generosidad de toda la Iglesia universal, la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol,  hace posible que jóvenes de los Territorios de Misión numerosas vocaciones puedan entregarse sin reservas a Dios en este estado tan concreto de vida cristiana.

Los consagrados, don de Dios para la Iglesia, muestran al mundo la radicalidad de seguimiento de Cristo, profesando los consejos evangélicos:
Amor con exclusividad a Dios y a los hermanos (castidad).
Desprendimiento de los bienes de este mundo (pobreza)
Abandono absoluto de la propia voluntad en Dios (obediencia)

La vida consagrada se manifiesta en un inmenso abanico de carismas, que tienen en común la llamada de Dios, el seguimiento de Jesús, el testimonio de su vida entregada a Dios, la pasión por anunciar a Cristo y el servicio a la Iglesia y a los hermanos. Los consagrados, según su espiritualidad, tienen una tarea propia en la Iglesia y en el mundo: puede ir desde las innumerables obras de caridad y de servicio social hasta la oración contemplativa.


Esta gran riqueza también es esencial en los Territorios de Misión para que la Iglesia pueda cumplir plenamente su tarea de anuncio y presencia del reino de Dios. La Obra Pontificia de San Pedro Apóstol sostiene muchas de las vocaciones a la vida consagrada que surgen para que puedan formarse y alcanzar su madurez.

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