El misionero que siente “cariño” por las vocaciones nativas

El jesuita asturiano Luis González-Quevedo Campo siente un gran “cariño por las vocaciones  a la vida religiosa y al sacerdocio”.




No es para menos, teniendo en cuenta que desde que llegó como misionero a Brasil en 1968, ha sido director espiritual del Seminario Archidiocesano de Goiânia y después Maestro de Novicios de la Provincia de Brasil Centro-Oriental, de la Compañía de Jesús.

Aunque sus 76 años ponen algún límite a su actividad, este sacerdote español sabe el cuidado que necesitan los jóvenes que sienten la llamada del Señor a una consagración definitiva. Tanto el año pasado como este, ha dado Ejercicios Espirituales a los seminaristas de la Archidiócesis de Palmas (capital del Estado de Tocantins), entre los que se encontraban seminaristas de las cinco Diócesis del Estado.

Además, este mes he dado Ejercicios al clero nativo de la Diócesis de Coxim. En esta diócesis situada en el Estado de Mato Grosso del Sur, todos los curas son brasileños. Aunque el silencio no es habitual en los retiros del Clero diocesano en el Brasil, estos Ejercicios sí fueron en silencio.

En la Iglesia Católica en Brasil han surgido nuevas comunidades, generalmente nacidas de la Renovación Carismática Católica, que tienen más vocaciones que las Congregaciones religiosas tradicionales. El padre Luis tampoco las descuida. Esta Semana Santa participará en el retiro organizado por una de ellas, llamada "Luz de la Vida", que trabaja con drogadictos y "moradores de rua" (sin techo). Es una comunidad integrada mayoritariamente por laicos, entre los que hay chicos y chicas con vocación al celibato consagrado.


El misionero nos hace una petición que no podemos descuidar: “Recen por mí, que ya no estoy sobrado de fuerzas”.

0 comentarios